Después de la gala de presentaciones, esta noche ha arrancado OT. Y lo ha hecho con una gala que prometía mucho después del reparto de canciones, pero que, ni por asomo, ha sido comparable a la primera gala de cualquier edición anterior. Y no por buena, obviamente.
Una noche más Pilar Rubio ha vuelto a demostrar que no está preparada para un formato como éste. Lo dije la semana pasada, y lo digo ahora: Operación Triunfo le queda demasiado grande. Confío (no queda otra) en que gala tras gala se vaya desenvolviendo un poco mejor. A ver si se deja de sobreactuar tanto; es muy cansino ver su cara de sufrida cuando la situación se pone algo más seria o escuchar sus gritos cuando presenta alguna actuación.
Hay cosas de esta edición que no me quedan del todo claras. Primero de todo, la improvisación de las nominaciones y expulsiones. ¿Todavía no tienen claro cómo va a ser la mecánica? ¿Tan difícil es tenerlo claro antes de empezar con el programa? ¿Motivos de audiencia? En la gala de presentación dos expulsados no fueron suficientes y decidieron nominar a dos más, y ahora ¿otros dos? Referente al tema del favorito, ¿no se dijo en la rueda de prensa que este año no existiría la figura del favorito? ¿cómo coño se vota? También se dijo que las galas iban a ser temática, a lo X Factor y ni rastro. Demasiadas preguntas que aún están en el aire y que problablemente así se queden.
Las actuaciones han sido por lo general, normalitas-malas. Ninguna que destaque sobremanera. Aún así, las voy a comentar una a una por orden de la que más me ha gustado, a la que menos. Tras el salto, todas las actuaciones.






