A veces, las personas tenemos que tomar decisiones. Dos opciones, acierto o error. A simple vista es muy fácil, pero no lo es. En otras ocasiones, el destino hace que nosotros mismos seamos una de las opciones. Unas veces te eligen, y otras no. E intentas, sabiendo lo complicado que es, situarte al otro lado de la valla y por más que lo intentas no eres capaz de comprender por qué no te eligieron a ti.