martes, 5 de octubre de 2010

tengo que decirte algo


En este último año nunca me he despertado con un beso, ni tú has recibido las buenas noches con una sonrisa. Nunca me has regalado flores ni yo he sentido de nuevo mariposas en el estómago. Nos hemos acomodado, hemos preferido ir a lo fácil, seguir viviendo con el miedo a quedarnos solos. Tú ya no me gustas, yo a ti tampoco, ¿para qué alargarlo más? Te lo veía en los ojos en cada beso forzado de bienvenida, y sé que tú me lo notabas a mí también. Somos jóvenes, tienes tu trabajo, tu familia y tus amigos. Yo me quedo un poco más solo, pero no importa, después de todo este tiempo dependiendo de ti necesito sentirme otra vez autosuficiente, que puedo hacerme valer por mí mismo. No te preocupes, estaré solo pero estaré bien, y sé que tú también lo estarás, estaremos mejor, lo necesitamos.
Llevamos esperando un año a que sea el otro quien tenga los cojones suficientes para acabar con todo esto. No soporto las despedidas y mucho menos empezar de cero, solo de pensarlo me pongo enfermo. Eras el centro de mi jodida existencia, cariño. Lo has sido, créeme; y me alegra saber que así lo recordaré toda mi vida. Pero si tu mirada ya no me congela, ¿cómo sigo? ¿cómo seguimos?. Hacíamos caso omiso a aquello de "lo que empieza acaba", nos reíamos, nosotros jamás, lo nuestro era para siempre. No queríamos ni imaginarlo pero a cada beso que nos dábamos mayor era la sensación de vacío. Y nos dimos cuenta de que llegó, era verdad lo que decían, pero hemos fingido durante un año ser una unidad perfecta, hemos sido un uno que se iba partiendo en dos, que cada día se separaba un poco más y que ha terminado por no existir, al menos no en el recuerdo. 

2 comentarios:

  1. "hemos sido un uno que se iba partiendo en dos"

    Y luego dices que no estabas inspirado, ains...

    ResponderEliminar
  2. Precioso...De verdad me ha encantado.

    Ains...cuando ocurra llamame y me llevo mis utensilios para noche dráma-provocado 2.0

    ResponderEliminar