viernes, 29 de abril de 2011

Gleedeales (los maravillosos ideales de Glee)

Todos sabéis a día de hoy qué es Glee, no hace falta que os lo explique. Cómo mucho sabréis también, me considero fan absoluto de la serie. Primero, por su música, hacen versiones que en el 80% superan a la original, y segundo, por los ideales que defienden.
En los tiempos que corren son muchas las series que han incluído trama homosexual a sus capítulos, como Modern Family o Anatomía de Grey, cosa que me parece totalmente un acierto. Pero Glee, en cierto modo, es la única que se implica de verdad y muestra la realidad de muchos homosexuales en la que es la etapa más complicada de sus vidas, el instituto.


Curioso que Estados Unidos, el pais más desarrollado del mundo sea, a su vez, el más retrógrada del mundo. De este país vienen la mayoría de las noticias de suicidio infantil por problemas en el instituto. Nunca fue fácil ser diferente y como vemos, hay gente que se empeña en convertirlo en una tortura.

Y es aquí donde Glee entra en acción, toca el tema sin tapujos y defiende sobre todas las cosas el ideal 'todos somos iguales, seamos como seamos'.

En todos los colegios hay un grupo de 'raritos'. Ya sea porque estás en teatro, en el coro o en el club de ajedrez. Ellos son todos los personajes de Glee, y demuestran capítulo a capítulo que estar en uno de estos grupos no es motivo de vergüenza, al contrario es todo un orgullo. Te hace más fuerte, y mejor persona.

Gracias a Klaine y Brittana, e incluso Karofsky, vemos cómo los adolescentes van aceptándose y van luchando contra su cabeza para un día poder salir del armario. Qué sienten, qué piensan... y en definitiva, cómo sufren. No es fácil, y gracias a esta serie, muchos son los que se están dando cuenta.

Otro motivo de burla, estar gordito. ¿Depresión por ello? Para nada. Lauren y Mercedes, orgullosas de su peso, se gustan tal y como son. No dejan que nadie se les suba al hombro, y se hacen respetar. Todo un ejemplo para aquellos que no tienen el cuerpo perfecto, o el deseado.


En resumen, quiérete tal como eres, respeta a los demás, disfruta el momento, y en definitiva, haz de este mundo uno mejor. Todos tenemos defectos, todos tenemos virtudes. Disfrutemos de nosotros mismos y de los que están a nuestro al rededor. Deja los prejuicios a un lado, te harán mejor persona. Y te darás cuenta de que la vida puede ser maravillosa.

''Cause you're amazing, just the way you are''
Bruno Mars


martes, 12 de abril de 2011

photoshoot: smart white

Y aquí otra entrada de fotitos. Hacía tiempo que no hacía fotos y el finde pasado fue el día de cortar con eso. En las fotos, Ana Soto y Guille López. Aunque ella lleve un vestido de novia no son fotos de boda, me refiero, no quiero transmitir eso. Simplemente, rollo elegante.

la rue

Después hicimos otra tanda de fotos, estas más frescas y desenfadadas. Aprovechamos el reflejo de los cristales de la ventana en la pared, quedaba un efecto muy bonito. No es photoshop, que seguro que alguien lo ha pensado, jeje.

lunes, 4 de abril de 2011

el desenlance (o cómo dibujar un punto y final)

Yo creo que con una de las cosas que más fantasea el ser humano es con su propia muerte. Mejor dicho, la "celebración" de su propia muerte. Supongo que no soy muy osado al afirmar que todos lo hemos pensado alguna vez. Aunque sólo sea imaginar cómo nos gustaría que fuera o adivinar quién asistiría.

 Nadie quiere morir, o nadie debería quererlo. Tenemos un regalo y debemos aprovecharlo. Aún así, estos pensamientos son inevitables. Quizá es por esa curiosidad ante lo desconocido, y es que a ciencia cierta sabemos que no estaremos presentes, aunque nos encantaría. Se empieza por los asistentes y acabas por el color de las flores que quieres.

En mi caso lo tengo bastante claro, cómo lo quiero y a quién quiero. Quiero música, quiero que mi entierro tenga una puta banda sonora. Bonita, lenta, que parezca muy dramática, pero que en el fondo sea alegre y positiva. No quiero a nadie cabizbajo o llorando, no, quiero que la gente esté bien, que sonría mientras recuerdan los buenos momentos (o los malos que se han superado). Quiero, desde donde quiera que esté, escuchar anécdotas, que me critiquen sanamente. Quiero sentirlo, sentirme que he sido especial y sentir que he ayudado a que la vida de alguien lo sea un poquito más.

Por supuesto, quiero que haya alcohol de por medio, las mejores marcas para mi familia y amigos. Quiero que mis amigas se pongan guapísimas, y que vayan en tacones y con unas gafas de sol tremendas. Quiero que Cristian me lea algo. Y quiero que, finalmente, se vayan todos juntos a tomar café (un mitá, a mi salud).

Tampoco pido tanto. Y tú, ¿cómo lo imaginas?